Mercurio en pescado azul

El consumo de pescado en nuestra dieta representa una importante fuente de proteína de elevado valor biológico, minerales y vitaminas. Y concretamente el pescado azul contiene un tipo de grasa llamada ácidos grasos poliinsaturados de la serie omega-3, con propiedades muy beneficiosas para la salud en la prevención de las enfermedades cardiovasculares y en los procesos inflamatorios. Durante la gestación y lactancia, el aporte de esos ácidos grasos, especialmente el DHA (ácido docosahexanoico), resulta de gran importancia para el desarrollo cerebral y visual del feto.

Cuando hablamos de pescado azul nos referimos a atún, salmón, pez espada, caballa, sardinas, boquerón, anchoas, arenque, emperador y jurel.

Hay que tener en cuenta que las especies depredadoras y que viven más años, como el tiburón, el pez espada y algunos atunes grandes acumulan toxinas medioambientales y metales pesados como el mercurio. El mercurio ambiental cuando entra en contacto con el agua de los océanos se transforma en metilmercurio por acción bacteriana, una de las formas más tóxicas que se conocen. Los peces acumulan este metilmercurio en su cuerpo, concretamente en la grasa, por eso algunos tipos de pescado como el azul y especialmente los de gran tamaño y que viven más años, son portadores de este metal.

Sin embargo, siguiendo las recomendaciones de un consumo variado de pescado y comiendo pescado azul dos veces a la semana, los beneficios para la salud superan el riesgo.

Las mujeres embarazadas y en período de lactancia así como los niños pequeños no deben abusar del consumo de tiburón, atún y pez espada, ya que el mercurio se considera una sustancia nociva para el feto, y optar por pescados més pequeños como las sardinas, los boquerones o la caballa.

Para más información podéis descargar la ficha de Seguridad Alimentaria sobre metilmercurio en el pescado elaborada por la Agència Catalana de Seguretat Alimentària y el Consell de Col.legis Farmacèutics de Catalunya.

ficha metilmercurio en el pescado