Smoothie de mango, fresa y naranja

El smoothie es una bebida parecida a un zumo pero con una textura más cremosa. Además suele prepararse añadiendo hielo o bien fruta congelada. La diferencia con un batido es que éste contiene algún ingrediente lácteo (ya sea helado, yogur o leche) mientras que en el smoothie el lácteo es opcional y pueden conseguirse texturas cremosas usando frutas como el mango.

Este smoothie de mango, naranja y fresa es un verdadero coctel de vitaminas antioxidantes, muy buenas para prevenir el envejecimiento prematuro y las enfermedades cardiovasculares y cerebrovasculares.

El mango es una fruta tropical dulce, carnosa y muy sabrosa. Es muy rico en azúcares, por lo que su valor calórico es alto, pero también es especialmente rico en betacarotenos (precursor de la vitamina A). Los betacarotenos son buenos para reforzar la vista, la integridad de la piel y las mucosas y el sistema inmunológico. Es recomendable tomarlos todo el año ya que en verano nos protegen de las quemaduras solares y en invierno nos ayudan a prevenir resfriados. Para la vista, los betacarotenos se relacionan con la prevención de cataratas y degeneración macular asociada a la edad.

Las fresas, al igual que las naranjas y el limón, destacan por su contenido en vitamina C, también de acción antioxidante pero que además interviene en la formación del colágeno y favorece la absorción intestinal del hierro de los alimentos.

Ingredientes:

  • 1 mango pelado y sin hueso
  • 200 g de fresas ecológicas (puedes tenerlas ya lavadas y congeladas)
  • 2 naranjas peladas y sin pepitas
  • ½ limón pelado y sin pepitas
  • 10 cubitos de hielo o bien 1 vaso de agua fría

Preparación:

Pelamos y cortamos las frutas a trozos procurando quitar la piel blanca de las naranjas y el limón. Trituramos todos los ingredientes con una batidora potente que pueda triturar bien el hielo. Yo uso la Thermomix y queda una textura muy fina aprovechando bien toda la fibra de la fruta.

Cada vez se alarga más la temporada de fresas pero para asegurarte puedes tenerlas congeladas. Solo tienes que lavarlas, secarlas y partirlas por la mitad, y guardarlas en un tupper bien cerrado en el congelador. Como todas las frutas que se comen sin pelar, es mejor comprarlas ecológicas.

Para darle un toque refrescante, sírvelo con una hojas de menta fresca.