Leer las etiquetas de los alimentos

Leer las etiquetas a la hora de la compra o al consumir un alimento envasado debería ser un hábito en nuestro día a día. No solo para leer la fecha de caducidad (que parece ser el parámetro que más leen los consumidores) sino porque la información que encontramos en la etiqueta advierte sobre sustancias o productos que pueden causar alergias o intolerancias y además nos ayuda a comparar productos y a elegir las alternativas más adecuadas convirtiéndose en una herramienta imprescindible para tener una alimentación saludable.

Con el nuevo Reglamento (UE) Nº 1169/2011 sobre Información Alimentaria Facilitada al Consumidor, desde el pasado 13 de diciembre es obligatorio que las etiquetas de los alimentos envasados incluyan la información nutricional.

¿Qué es la información nutricional?

La información nutricional es el valor energético, es decir las calorías, y la cantidad de los principales nutrientes que aporta el alimento en cuestión.

Debe comprender, por este orden, el valor energético expresado en kilojulios (kJ) y kilocalorías (kcal) y la cantidad de grasas, grasas saturadas, hidratos de carbono, azúcares, proteínas y sal expresada en gramos.

 

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Puede complementarse de forma voluntaria la cantidad de grasas monoinsaturadas, grasas poliinsaturadas, polialcoholes, almidón, fibra alimentaria, vitaminas y minerales.

El reglamento especifica que estos datos deben estar expresados por 100 g o 100 ml de producto y en formato de tabla. Además, para facilitar la lectura y en eso se ha quedado justo, se exige un tamaño de letra igual o superior a 1,2 mm, aunque en superficies menores de 80 cm puede ser de 0,9 mm.

 

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De forma opcional y además de la tabla, la información nutricional puede expresarse también por porción o unidad de consumo. En tal caso debe indicar la cantidad que supone una porción o unidad y el número total de porciones o unidades que contiene el envase.

Excepciones

Están exentos los productos sin transformar o curados que incluyan un solo ingrediente, como por ejemplo el agua, sal, especias, té, vinagres, aditivos alimentarios, bebidas con grado alcohólico superior a 1,2 % y los alimentos envases pequeños como los que se utilizan en hostelería con una superficie inferior a 25 cm2.