Salmorejo de remolacha y cerezas, muy antioxidante

Con esos días de calor, las comidas frías son las que más apetecen. Como el salmorejo, una crema espesa de origen cordobés que se toma fría y que además tiene un contenido nutricional llenos de antioxidantes.

La receta original es con tomate, pan del día anterior, aceite de oliva virgen extra y sal, también ajo pero no demasiado para no dominar sobre el sabor del tomate y el aceite. Nosotros la hemos hecho todavía más nutritiva y antioxidante añadiendo remolacha y cerezas.

La remolacha tiene vitaminas del grupo B como la B1, B2, B3, B6 y sobre todo folatos, que son la B9. Es muy rica en potasio y sus hojas en hierro.

El tomate es fuente de minerales como el potasio y el fósforo y de vitaminas entre las que destacan la vitamina C, ya conocida por sus propiedades antioxidantes, y la provitamina A. Presenta un elevado contenido en carotenos como el licopeno, un pigmento que le da el color rojo característico y que es un buen antioxidante para proteger la piel y la vista de las radiaciones solares.

La otra gran vitamina con propiedades antioxidantes es la vitamina E que se encuentra en el aceite de oliva virgen y que también es muy buena para la piel y la vista.

Las cerezas aportan vitamina C, provitamina A, potasio, pero sobretodo lo que destaca de las cerezas es su contenido en flavonoides y ácido elágico del grupo de los polifenoles, ambos también unos excelentes antioxidantes.

El potasio es un mineral alcalinizante que no puede faltar en nuestra alimentación, se encuentra en la mayoría de frutas y verduras, pero hay que evitarlo en caso de insuficiencia renal.

Por su contenido en fibra y también por el aceite que lleva, esta receta puede tener ciertas propiedades laxantes.

 

Ingredientes:

  • 250 g remolacha
  • 200 g tomate
  • 150 g cerezas
  • 1/2 diente de ajo
  • 30 – 40 g pan del día anterior (opcional)
  • 10 g vinagre de Jerez
  • 50 g aceite de oliva virgen
  • 100 ml de agua

 

Preparación:

Cocer las remolachas enteras y con piel durante 45 – 60 minutos según el tamaño. Pelarlas una vez se hayan enfriado y cortarlas a trozos.

Trocear también el tomate, no hace falta pelarlo ni quitar las semillas si utilizáis una batidora potente o un robot de cocina tipo Thermomix. Tienen que ser tomates carnosos como los de pera, y que estén maduros.

Triturar las remolachas con los tomates, la sal y el ajo. Añadir el pan, dejar en remojo unos 10 minutos y volver a triturar.

Añadir el vinagre y finalmente el aceite de oliva poco a poco y sin parar de batir para que quede bien emulsionado.

Según la textura que más te guste, se puede añadir un poco de agua para que quede menos espeso.

Guardar en la nevera y servir frío con huevo duro o virutas de jamón ibérico por encima.